Mantenimiento

LAMINADOS

La limpieza de su superficie puede realizarse fácilmente con agua y un detergente suave. Las marcas persistentes pueden eliminarse empleando un limpiador con abrasivo suave, tal como Vim. En ningún caso se emplearán abrasivos fuertes, tales como Scotch Brite, esponjillas metálicas o similares. La mayor parte de los disolventes orgánicos no tienen efecto sobre la superficie de los laminados; por ello, puede ensayarse el disolvente adecuado para limpiar manchas especialmente resistentes a los detergentes de uso común. Los ácidos o bases minerales pueden causar daños irreparables, por ello, no se aconseja la limpieza con detergentes fuertemente ácidos o básicos, soluciones de lejía doméstica, etc. Después de la limpieza de la superficie con cualquier limpiador, enjuagar la misma con agua y secar con un paño suave seco.

Los limpia-cristales suelen se unos excelentes agentes de limpieza, muy útiles cuando se quieran eliminar sombras, marcas de dedos o rastros de otros detergentes. Para ello se mojará toda la superficie mediante un spray o con un paño humedecido en él y se frotará la misma con un paño seco hasta la desaparición del limpiador. Los spray y agentes para pulido de muebles no son adecuados para el mantenimiento del laminado, ya que las ceras y/o siliconas que contienen, que no son absorbidas por la superficie del laminado, producen marcas, ráfagas y manchas en cuanto algo entra en contacto con las superficies tratadas con estos materiales.

Se debe tener en cuenta que dependiendo del espesor del laminado este establece un grado de resistencia tanto a rayaduras, abrasión, productos de limpieza, etc... En caso de una mancha de naturaleza desconocida, la elección del agente limpiador se hará comenzando desde el más débil y aumentando paulatinamente su fuerza limpiadora, (ejemplo agua-jabón-detergente, etc...).
 

MADERAS NOBLES

La limpieza normal diaria se puede hacer con un paño seco. En el caso que sea necesario la limpieza de manchas o sus cercos, puede realizarse con un paño húmedo. Las manchas de líquidos de uso común en el hogar deben limpiarse inmediatamente. Algunas de las sustancias más perjudiciales para el barniz son el agua oxigenada, la sosa (presente en las lejías) y las tintas de distinto tipo. En el agua de limpieza puede añadirse un detergente neutro o producto lustrante que no tenga silicona. Si es preciso se puede humedecer el paño con agua caliente para las manchas más resistentes. Nunca deben emplearse productos con disolventes o detergentes granulados o abrasivos. Después de pasar un paño húmedo se debe secar inmediatamente. Se puede aplicar limpieza en húmedo una o dos veces por semana según el uso. Las manchas de frutas, zumos, leche, nata, cerveza, vino, café y té se pueden eliminar con un trapo humedecido en detergente suave. Las manchas de ceras, aceite, betún, asfalto y huellas de zapato se pueden limpiar con un trapo humedecido en disolvente. Las manchas de tinta, rotulador, bolígrafo, y pintalabios, se pueden eliminar con un trapo humedecido en alcohol.
 

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